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talmente gratuitos en el primero y parcialmente
en el segundo. Por esto, recibían un gran volu-
men de trauma de niños y adultos, proceden-
tes no solo de Bogotá, sino de toda Colombia.
Estos centros se constituyeron en hospitales de
referencia para el tratamiento de las fracturas y
secuelas de todo el sistema osteoarticular.
Tratamiento de Fracturas:
Las fracturas de la pierna eran tratadas en
su gran mayoría por procedimientos cerrados.
Se empleaban diversos tipos de inmovilizacio-
nes con yesos de Delbet o yesos circulares, que
incluían las dos articulaciones proximales a la
fractura. Tiempo después, se usaba los yesos y
férulas de Sarmiento, y más adelante, la reduc-
ción quirúrgica y osteosíntesis, con placas y cla-
vos intramedulares. Las fracturas maleolares o
del tobillo originaban frecuentes controversias.
Aunque se preconizaban los procedimientos ce-
rrados e inmovilizaciones con bota de yeso, en
un gran porcentaje se trataban quirúrgicamente,
estabilizando los fragmentos óseos con tornillos.
En el caso de las fracturas de fémur predo-
minaba el proceso quirúrgico de la siguiente
de Kunstcher a cielo abierto; en las de intertro-
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mienzo con clavos de Smith Peterson, luego,
-
nalmente, con clavos de Jewett y de Sarmiento.
estos profesores habían recibido entrenamiento
en Estados Unidos, Italia, Argentina y Uruguay.
docencia de los estudiantes de pregrado de la
Facultad de Medicina de la Universidad Nacio-
nal.
Las actividades generales del servicio se
realizaban siguiendo un cronograma de trabajo
docente y asistencial. Las cirugías, se efectua-
ban los días martes, jueves y viernes tanto en
el Hospital San Juan de Dios como en el de la
Misericordia; se realizaban los mismos días de
acuerdo a las demandas del servicio. El día qui-
rúrgico estaba bajo la dirección de un profesor
que coordinaba a los residentes; estos, en cali-
dad de cirujanos o ayudantes, eran organizados
de acuerdo a su categoría y a la complejidad del
procedimiento quirúrgico.
La Revista de Cirugía que salía los días lu-
nes, en ella se hacía exposición de los casos
intervenidos durante la semana, un recuento de
las técnicas empleadas y los resultados obteni-
dos. La programación la elaboraba el coordina-
dor de cirugía, de acuerdo a los pacientes va-
lorados en la consulta externa, al ateneo o a la
revista del servicio. En el caso del Hospital San
Juan de Dios, se realizaban un promedio de 30
cirugías programadas en la semana.
Los hospitales San Juan de Dios y de la Mi-
sericordia eran instituciones asistenciales y do-
centes. Los servicios que se prestaban eran to-
En las fracturas intracapsulares de cadera se colocaban próte-
sis de Moor o de Thomson. En las de antebrazo, su tendencia era
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man, Eggers o Burns; otras veces, se usaba placa en radio y clavo
intramedular de Steimann o de Rush en cubito y se complemen-
taba inmovilizando con yeso braquimetacarpiano. Las fracturas de
la extremidad distal de radio (Colles-Barton-Smith) se trataban con
osteosintesis percutánea (clavos de Steimann o de Kirschner); las
demás, con clavos a distancia en el tercio proximal del radio y el se-
gundo metacarpiano, y luego se incorporaba el miembro a un yeso.
Las fracturas y luxaciones de columna se trataban en su mayoría
por métodos cerrados e inmovilizaciones con yeso (Corset o Miner-
va) en caso de afectación torácica y lumbar; las lesiones traumáticas
de columna cervical, se manejaban con tracciones usando jáquimas
con collares de yeso o plástico. Cuando había compromiso neuro-
lógico se practicaba cirugía descompresiva (Laminectomía), y se
Las fracturas de miembros inferiores de niños eran tratadas con
reducción cerrada e inmovilización con yesos, con tracciones cu-
táneas y esqueléticas, y en casos especiales, con tratamiento qui-
rúrgico (clavos intramedulares). En las fracturas supracondileas del
codo, que eran muy frecuentes, predominaba la tracción cutánea
(Dunlop) o esquelética; otros pacientes eran manejados con reduc-
yeso.