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Primera cirugía con éter.
Óleo de Robert C. Hinckley.
Asepsia y Antisepsia:
Desde la prehistoria, el hombre trataba
las heridas empleando diversos tipos de
sustancias para conseguir la curación y evitar
la infección. Los antiguos griegos lavaban las
heridas con vinagre (ácido acético) y usaban
polvos astringentes. Hipócrates aplicaba un
cataplasma de centeno y recomendaba aplicar
vino tibio y agua hervida para lavar las heridas;
también presagió la asepsia. Galeno hervía
los instrumentos quirúrgicos; sin embargo,
habrían de pasar miles de años antes de que
los cirujanos comprendieran la importancia de
la asepsia y antisepsia.
de cirugía de manera incontrovertible lavar las
heridas, pese a que sostenía como Galeno que
la supuración formaba parte de la curación.
En 1608 un jesuita alemán llamado Anastasio
provenían de fuentes mágicas y misteriosas, y
que lo más probable es que fueran causadas por
animales o trasmitidos por diversos medios a los
enfermos. En el siglo XVIII el Dr. Semmelweis
puerperal era producida porque no se lavaban
las manos quienes atendían a la paciente.
En 1878 Macewen introdujo la anestesia
endotraqueal. En 1905, el químico Alfred Einhorn
patentó su descubrimiento del hidrocloruro de
procaína como anestésico local sintético, que se
comenzó a emplear especialmente en cirugías
de manos y pies. La anestesia por inhalación fue
usada setecientos años antes, en el año 1275;
un médico marroquí obtuvo un líquido volátil e
Una anécdota que muestra el origen de la
anestesia es que en el siglo XVI Paracelso hizo
que unos pollos inhalaran vitriolo dulce, observó
que se dormían y perdían toda sensibilidad al
dolor. En 1730 el químico londinense de origen
alemán Auguste Sigmund Frobenius, le dio a
este líquido su nombre actual de “éter”, que en
descubrió el óxido nitroso.
El médico estadounidense Crawford W. Long
pensó que el éter podría ser potencialmente
usado para suprimir el dolor en cirugía, fue así
como en 1842 a un estudiante le extirparon
dos pequeños tumores empleando por primera
vez esta sustancia. Como Long publicó su
descubrimiento hasta 1849, se considera que
la anestesia general comienza el 16 de octubre
de 1846; cuando en el Massachusetts General
Hospital de Boston el odontólogo William TG
Morton, ayudante de Horace Wells, realizó una
exitosa demostración con éter, colocada a un
paciente del doctor John Collin Warren para
practicarle una extracción de un tumor en el
cuello. Morton ocultó el tipo de gas para usarlo
con exclusividad, pero un tiempo después se vio
forzado a revelar que se trataba del éter, desde
este momento se difundió su uso rápidamente
por todo el mundo.
La comprensión de la asepsia y antisepsia se debe a Louis
Pasteur (1822-1895), químico y microbiólogo francés que descubrió
los microorganismos, y con ello, abrió la puerta a la prevención y
tratamiento de las enfermedades infecciosas. Pasteur sigue siendo
características glosadas en innumerables himnos de alabanza. En su
honor se inauguró en 1888 en París el Instituto Pasteur, además, recibió
el premio nobel de Medicina en 1901. Otro pionero fue Robert Koch,
quien en 1878 demostró que la infección de las heridas era causada por
bacterias; él descubrió el bacilo de la TBC.
Sin embargo, se debe a Lord Joseph Lister (1827-1912)la introducción
de la antisepsia en 1867 como principio de la desinfección quirúrgica.
Lister se considera el
padre de la antisepsia. Recomendaba el uso de
apósitos impregnados de ácido fénico para destruir los microbios de las
heridas; además, preconizó las pulverizaciones con este mismo ácido
sobre el campo operatorio, con el objeto de obtener la asepsia.
sobre el uso de antisépticos fue publicado en la revista Lancet en 1867;
para esta técnica empleaba ácido carbólico, que era llamado por los
médicos que la aplicaban en esa época “listerisma”, en honor a Lister.
Esta sustancia se comenzó a emplear en forma masiva en la Guerra
Franco-Prusiana por Ernest Von Bermann, que también usaba Diclorito
de mercurio.
En varias guerras de Europa la mortalidad por infección y gangrena
en los amputados bajó del 80 % al 50 % gracias a los métodos de
asepsia y antisepsia. La asepsia fue impuesta y popularizada por el
cirujano de Kiev Gustav Adolf Neuber en 1886. A partir de ese momento,
las infecciones se empezaron a controlar con el uso de los antibióticos.
Los alemanes descubrieron las sulfonamidas y fueron los primeros
en usarlas como antimicrobianas; Josef Klarer las sintetizó en 1932, y
dos años más tarde, junto a su socio de investigaciones Fritz Mietzsch,
las patentó y distribuyó masivamente en forma de polvo para tratar
heridas infectadas de la Segunda Guerra Mundial por vía parenteral y
oral.
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